Archivo para 17 enero 2010

17
Ene
10

El 2010 que ha llegado, y algunas preguntas de lo que viene

Este, por fin el 2010

Tengo claro que atrás de esta bruma que ha recubierto una ciudad de México pasada por agua y semihelada, aún se pueden ver volcanes, y con los vientecitos de los últimos días, a lo mejor eso ocurrirá pronto. Por eso la foto va de regalito, para que sobrevivamos, mientras nos regresa el sol chilango. Tengo claro que entre tanto desánimo como se proclama en los medios de comunicación, aún hay el sueño de que cada día podemos librar la etapa correspondiente de la carrera vital.  Por todo eso, creo que este año de los centenarios, ahora que asomamos de los nidos tibios donde pasamos el fin de año (los que aún tenemos nido) puede ser interesantísimo:

El pequeño problema es que estamos a 15 de enero y a ratos parece que estamos ya inmersos en la fiebre bicentenaria: ya nos atosigan los spots de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, de la Cámara de Diputados, y Lucero, estrenando peinado, nos pregunta con voz aterciopelada qué le vamos a regalar a México en su cumpleaños (idea por cierto discutible, lo del cumpleaños, digo), y nos ofrece una gama variada de opciones, desde la escritura con letra pulcra (que, viéndolo bien no me parece desdeñable: hay generaciones y generaciones con letra francamente horrorosa gracias a las sucesivas reformas educativas) hasta los zapatos bien boleados.

 Ah, y de repente, los spots producidos por el gobierno federal -por alguna parte del gobierno- que, entre trompetazos y alaridos de mariachis, anuncia la inminencia de la “fiesta de México”… sin que le importe (¿por qué iba a importar’) que los opinadores de toda clase y de todo medio, en el curso de dos semanas le haya reiterado que, en la opinión de muchos, “no hay nada que celebrar”. Espléndido diálogo de sordos, y como suele ser, es un asunto de maneras. De un lado y del otro. Y además, no les gusta que los critiquen. A los de un lado y a los del otro.

 El caso es que ya hay un Torneo Bicentenario de futbol, que desde que Edgar Valero observó que en sentido estricto así debería llamarse el torneo que comienza en la segunda mitad del año (si esto es inexacto, agradeceré las acotaciones: de futbol sé tanto como de tejer a gancho), todos los comentaristas deportivos se pitorrean del asunto y lo han repetido hasta la saciedad. No me queda duda de que, si el asunto funciona, éste acabará por ser el Torneo Bicentenario I y el de la segunda mitad del año Torneo Bicentenario II, y si mucho apura, habrá  Torneo Juvenil Bicentenario y cuantas bicentenarieces más sean necesarias. Bueno, si ya hay un Balón Bicentenario… que es … azul.

Supongo, inevitable, hasta cierto punto, este proceso de “apropiación ciudadana”, concepto interesantísimo que me he encontrado en las remembranzas de la Olimpiada de 1968. Pero tampoco me parece que hayamos caído en el proceloso mar de los centenarios; aún no veo las hamburguesas Bicentenario, y estoy segura de que las veré. Lo único que espero es no encontrarme, un día a la vuelta de la esquina con el Perro Bicentenario, cuya presencia me he dedicado a exorcizar desde hace dos años y medio. La vida me ha enseñado que nunca debo decir nunca… pero ojalá nunca lo tenga frente a mí, meneando el rabo amistoso para darme a entender que hay realidades más espeluznantes que cualquier sueño guajiro (y aquí entran los sueños de las conmemoraciones) y que, en materia de centenarios, no hemos visto nada todavía, apenas unas cuantas escaramuzas en los medios, apenas las iniciales manifestaciones de inquietud, zozobra, escenarios buenos, malos, pésimos y aterradores de todos a los que les pesa de alguna manera (a unos poquito, a otros muchísimo) el peculiar trinomio 1810-1910-2010. Unos se dejan arrastrar por la cábala, otros exigen un poco de racionalidad en el asunto, algunos más se ocultan abajo de una piedra para que nadie les pregunte y uno que otro sale cada mañana a la calle con la esperanza de encontrarse un micrófono, grabadora o reportero al cual tirarle la Gran Verdad que todos hemos estado esperando en este que nos dicen será el Año de la Patria.

Y en todo esto, hay que decirlo, aún no aparece la Historia ni por las orejas. Y aparece, insidiosa, la duda: ¿es que debería aparecer? ¿cómo debería aparecer? Y… ¿la discusión de las ideas? ¿qué nivel de debates queremos? ¿Dedicaremos nuestras energías a discutir si Hidalgo tuvo hijos o no? ¿Volverá a haber bronca por la existencia o inexistencia del Pípila? ¿Nos vamos a conformar con las cinco horas de espectáculo que ya nos advirtió Rich Birch que nos administrará? Este lunes 18, la SEP y Conaculta presentarán su producción “Discutamos México”, programas dedicados a la reflexión… es cosa de ver y a mí me resuena en la cabeza el eco de aquel famoso Encuentro Vuelta, o del igualmente famoso Coloquio de Invierno, que tantas horas de sano esparcimiento le dieron a nuestras tribus culturales allá en los años noventa del siglo pasado.

 Y, por lo pronto, Televisa ya enseñó dos de sus proyectos: Esa serie donde vimos, en una ráfaga de tres minutos a un Hidalgo acelerado, encarnado por Daniel Giménez Cacho, que pasa de la inquietud a la resolución, arreando a palmadas a sus inquietos co-conspiradores, tan vital que resulta definitivamente encantador…. por otro lado, en los dos spots pertenecientes al concepto “Estrellas del Bicentenario” vi las arenas del desierto de Samalayuca, que definitivamente entusiasmaron a mi querido don Pepe Fonseca… vi montañas, barrancas y abismos… ese desierto del norte mexicano que, cuando lo pisamos, nos hace entender el espíritu de los que hicieron la revolución en 1910.

En fin, que ya llegaron los días bicentenarios, esos que mucho tiempo se vieron tan lejanos. El tiempo es corto, y la pregunta que todos podemos hacernos es simple: ¿Qué clase de Centenarios queremos? ¿Qué clase de conmemoraciones? ¿Qué relación con el pasado, nuestro pasado, estamos dispuestos a tener?

PD.- Se oyen aportaciones.

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07
Ene
10

Postales del tiempo presente: un amanecer de 2010

Ver el mundo con ojos aún emocionados

Desde la ventana de casa miro el 2010.  Carrera interminable, para seguir mirando este país tan noble aún tan vital, tan enérgico, aún tan amoroso con sus piedras, sus recuerdos, sus memorias. Y ya harta el empeño de algunos en decir que todo es cuestión de actitud, de apelar a la paciencia de una sociedad irritada por la soberbia y la ceguera de muchos que creen que el país es como se lo imaginan. No, ni el país, ni la vida en este Reino de Todos los Días, ni el futuro ni las discusiones sobre el pasado ni las conmemoraciones de 2010 se resuelven a base de “actitudes” simplemente, para repetir como mantra “Todoestábientodoestábientodoestábien”. No, en este México de enero de 2010 hay cosas muy malas, pero también hay cosas muy buenas y habrá cosas que se quedarán en el terreno de lo que apenas se pudo hacer. Cuestión de empeños y de tenacidad, y de una decisión fundamental: la vida sigue y tiene que ser mejor.

Por eso no me gusta, así de simple, que en el mensaje de año nuevo el presidente Calderón llame a no dejarse llevar por las “visiones pesimistas”, o sea, compañeros, no seamos negativos, qué fea actitud. La vida, hasta donde los hechos me han demostrado, cambia con nuestras decisiones y eso de “la actitud” me parece con frecuencia difuso, ambiguo. He escuchado  a algunos personajes quejarse de las “negativeces” (juro que la palabra yo no la inventé) de otros, cuando esos mismos personajes, el día que se levantan de malas, tienen la capacidad para hacerle la vida imposible a la comunidad que le rodea. Nadie quiere vivir cerca de un agorero del desastre que lleva encima su propia nubecita negra, con lluvia, rayos y centellas, pero yo no elegiría por compañía sistemática al que se niega a mirar, al que cree que el país entero es como lo que queda de la clase media que, si se entera que falta de pan (alimento) aconseja buscar rosca de reyes, y lo circula en el Twitter o en el Facebook, y por el mismo medio se desatan andanadas de insultos contra Esteban Arce acusándole de homofóbico. La verdad, me parece que tanta corrección política resulta cansada en cierto momento, y no defiendo a Arce, pero hay que reconocer que este peculiar conductor de programas televisivos tiene tanto derecho como yo y como todos los amigos de este Reino a decir lo que piensa.  Pero estoy cierta de que el señor Arce no tiene derecho a usar los medios de comunicación para hacer gala de su enorme ignorancia. Eso es lo que escandaliza.

Y con todo, este breve paréntesis pertenece a un mundo al que no todos los que viven en esta ciudad se asoman cotidianamente. Hay otras esperanzas, otros miedos, otros dolores, otros amores. con seguridad no podemos solucionar las aspiraciones y necesidades de estos 105 millones de personas. Pero sí podemos saber de su presencia, no olvidar las fugaces postales del dolor, de la miseria, de la ignorancia, de la soledad en que viven algunos y a las que a veces nos es concedido asomar. Y si algo, en algún momento, aunque sea por un instante, podemos hacer porque el dolor disminuya, porque la miseria lastime menos, porque la soledad se apacigue por un rato, porque la ignorancia y el olvido se desvanezcan, bastante y bueno estaremos haciendo. Y eso no es tarea de 2010, sino de 2011, de 2012, de los años por venir, y así darle sentido a hablar del pasado, a rescatar la memoria, a compartir la emoción de encontrarnos con los que fuimos alguna vez.  Esa es la historia emocionada, “en vilo como nuestros amores” de la que habló Edmundo O´Gorman (ese parrafito se está poniendo de moda. Ojalá se reflejara en el mundo de los historiadores).  Esa es la  historia que seguiremos compartiendo. Feliz 2010.

06
Ene
10

Cuenta pendiente de diciembre: una postal de la navidad chilanga

Árbol de la navidad chilanga de 2009 con todo y Récord Guiness

Un árbol con récord para la navidad de 2009. Reforma cerrada de un lado para que la gente pueda caminar a gusto de la glorieta de Niza hasta la de la columna a la Independencia (con todo y Ángel iluminado de rojo) para que se sienta el espíritu navideño, que también se materializa en docenas de mentadas al gobierno de la ciudad porque el tránsito se tapa y la gente se histeriza. Linda Navidad, ¿no? pero así fue, con todo y concierto de Plácido Domingo.

02
Ene
10

Cuenta pendiente de noviembre 2: imágenes de la evocación casi espírita de la Revolución.

para los que se lo perdieron

Unas cuantas imágenes de algunos caballos, pendones y próceres de ese día en que, ojalá, la Ciudad de México se hubiese levantado temprano en sábado a ver un desfile  fugaz, como la idea que lo alentó.

02
Ene
10

Cuenta pendiente de noviembre: La fugacidad, lo trascendente y la evocación, casi espírita de la Revolución

Un mexicano (dizque) promedio, con una jornada laboral de lunes a viernes, no se levanta en sábado o domingo antes de las nueve de la mañana. Con el reto de poner en pie a toda una familia para estar paraditos en Paseo de la Reforma para ver el sábado 21 de noviembre el desfile conmemorativo del 20 de noviembre y que originalmente se iba a festejar con fuegos artificiales extra el jueves 19 (ya sé, ya sé, pero qué quieren que les diga, así pasó), la empresa se vuelve complicada. Eso explica que el desfile del sábado 21 de noviembre, cuya duración cuantifican las diversas fuentes informativas entre 20 y 25 minutos, se viera más por fotografías en los periódicos que por la, digamos, vivencia, del caso.

Si a este conjunto de chilangos le sumamos el otro conjunto de chilangos que TIENE que trabajar en sábado porque esas son sus circunstancias, porque las condiciones de su empleo y el magro sueldo que reciben (meseros, dependientes, empleados domésticos, obreros, albañiles, etc, etc, etc…) solamente les permiten un día de asueto que frecuentemente NO es sábado… las posibilidades de audiencia se reducen.

Los que llegaron a las 10 de la mañana, de ese sábado, hora promedio en que un chilango que no tiene nada serio que hacer ni objetivo concreto que perseguir en día no laborable, decide asomar las orejas al mundo,  ya no vieron sino los pendones colgados en Reforma,  “revolucionarios” vestidos de manta y adelitas con gafete de “staff” al cuello, sentados en las banquetas, aguardando quién sabe qué… (se me ocurre que a lo mejor la evocación –e invocación- del espíritu de Madero… con los consecuentes pitorreos publicados en la prensa el domingo… 22.

Lo que es cierto es que recuperar este sainete del mes pasado que, por cierto, no pasa de ser, una vez más, un mitote del altiplano… es para dejar asentada otra de las señales definitivas del pre-pre ensayo de las conmemoraciones de 2010…. Donde ojalá las cosas no sean producto de una decisión tomada tres días antes, porque así no hay planeación seria que aguante las locuras ni los cambios de humor, ni los arranques ni las inspiraciones, o peor aún, las iluminaciones y las epifanías.

Y subrayo lo del “mitote del altiplano”, porque en muchas otras partes del país a los gobiernos locales les importan un rábano nuestras batallas conmemorativas CHILANGAS (no se nos quita, digan lo que digan, la vocación centralista y tlatoanesca) porque ELLOS tienen sus propias batallas conmemorativas, de las cuales nos enteramos a veces por la prensa, y en ocasiones por las fotos PAGADAS que los gobiernos estatales pagan en los periódicos de la Ciudad de México para que nos enteremos que el Fuego Bicentenario anda por sus dominios… asunto que de otra manera y aún así, resulta inexistente para la mayor parte de los que mínimamente le echan un ojo a las noticias a diario, ya no digamos a los que andan por el mundo sin importarles un cuerno lo que hacemos los periodistas.

Y  si hubo uno o dos desfiles ese 21 de noviembre, si era homenaje a los caballos (¡háganme favor….!! Y así lo publicó el Reforma… y ya sé, flota la saludable sospecha sobre un burro reportero… ) o se quiso resucitar el tema cívico-deportivo,y si en un alarde de mal gusto se regalaron sombreros como los de los campesinos revolucionarios de los murales de Siqueiros, con matraca y banderita…  ya son estampas de la crónica fugaz (y eso es lo patético), testimonios de la intrascendencia y signos de la adicción a la improvisación, sólo eso.

Así fue que llegamos (el sábado 21) a la conmemoración del 99 aniversario del inicio de la Revolución Mexicana de 1910. Así fue que llegamos, en esa batahola de actitudes (positivas, negativas y de las extremas en ambos polos), de evocaciones (en el sentido espírita de la palabra), de encomendaciones (a la Providencia o Palas Atenea, o de perdida al Ángel de la Independencia), un día menos en la cuenta regresiva… así fue que llegamos y las discusiones aún han de repuntar en el ambiente…




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