24
Dic
10

Regalos Navideños 1: ecos de Guillermo Prieto.

Aquí, mi querido don Guillermo, ahora también mi tatarabuelo.

Hoy es 24 de diciembre, y con la alegría que me produce mi nuevo título de Tataranieta Honoraria de Guillermo Prieto (para mayor información los remito al reciente comentario, aquí en la columna de al lado, dejado por mi flamantísima y ya muy querida parienta Alicia)  les enseño esta estatua, porque tiene que ver con este formidable  regalo que acabo de recibir. Está en el Paseo de la Reforma de la ciudad de México, y es una de las que, hacia mediados de los 70 del siglo XX, se agregaron a las estatuas que, a fines del siglo XIX se colocaron en la avenida. De aquel primer paquete de próceres, Francisco Sosa nos dejó un librito útil: Las estatuas de Reforma.

En los años sesenta y setenta, con la ampliación de Paseo de la Reforma, se resolvió uniformar el discurso cívico-estatuario-histórico que en la parte vieja de la avenida que originalmente había trazado Max, el austriaco que quiso ser emperador de México, tenían lo que iba del siglo en lucir. Seguramente hace cuarenta años la estatua de Francisco Primo Verdad tenía la placa que lo identificaba, y las demás efigies estaban un tanto más cuidaditas que ahora. El caso es que, infiero, a la hora de continuar el recorrido, alguien se dio cuenta de que, en ese desfile de ilustres de bronce faltaba el bueno de Guillermo Prieto, al que, la verdad, esta adorable y canija ciudad que es la capital mexicana le debía, con absoluta justicia, una buena estatua. Se la cumplieron.

Por lo que leo en la base de la estatua, el artífice de la efigie fue Ernesto Tamariz (que, hasta donde recuerdo, también hizo las estatuas ecuestres de Hidalgo y sus compañeros que están allá en el Monte de las Cruces, mirando la ciudad de México hasta el fin de los tiempos). Para dejar consignada su vocación de hombre de letras, el escultor dejó a los pies de don Guillermo un montoncillo de libros, con algunos de sus trabajos más memorables. Lo cierto es que el aficionado a los textos de Prieto puede acometer la lectura de los 32 tomos de sus Obras Completas, que, a la fecha, ha publicado CONACULTA, y que son una verdadera delicia.

Unas pocas, de las miles de páginas que escribió don Guillermo.

La estatua tiene, faltaba más,  a la Musa Callejera, y las Memorias de mis Tiempos, que, no por ser obra póstuma, armada con los apuntes que don Guillermo tenía en ese nido de perros que, cuentan sus contemporáneos,  era su estudio y biblioteca, no carece de la esencia del Romancero. Es más, pinta muy bien la capacidad de travesura, el genio impetuoso y el lirismo a flor de piel del bueno de don Fidel; también revela la muuy mala onda de la que era capaz cuando de fastidiar a alguien se trataba.

Ignoro si Tamariz era un gran lector de Prieto, pero creo que la estatua lo pinta muy bien: con aspecto de encarrerado, el manto que otros próceres sostienen como toga, aparece al desgaire en la persona del autor de los San Lunes, entre sus ímpetus y el curioso desaliño que muchos han consignado. Las manos, al aire, al aire de esta ciudad que tanto amó, aunque eligió Tacubaya para vivir. Los dioses de la historia quisieron que la estatua de don Guillermo quedara en la cuchilla que se forma entre Reforma y la calle de Zarco, a unos pasos de la estatua de otro de sus cuates, con el que se llevaba en general bien y con el que se dio uno o dos agarrones memorables: Francisco Zarco, “Pancho” para los cuates (en las cartas y escritos de Prieto, Zarco siempre es “Pancho”).  Los dos ilustres liberales, ironías de la historia, pero en consonancia con su vocación de periodistas, están en el torbellino de la vida diaria, del bullicio chilango, a unos cuantos pasos de la imagen de la “Virgen del Metro”, encristalada afuera de la salida del metro Hidalgo, y, a otros cuantos pasos de la iglesia de San Hipólito, donde multitudes le llevan flores y velas y cumplen mandas a San Judas Tadeo.

Curiosa estatua, reflejo de la vitalidad de su referente.

Es probable, bueno, no. De hecho, la estatua no se acaba de parecer a don Guillermo: posee entradas y una semicalva que él nunca tuvo, pero conserva el pelo alborotado. Los ojos no los tenía rasgados, pero esas son las cosas que seguramente le darían mucha risa. Y más le encantaría saberse en la jugada. a unos pocos metros de donde pasan saltimbanquis y farsantes, enamorados y trabajadores, voceadores y soñadores. Buen sitio para, una mañana, recibir el año nuevo. Por lo pronto, hoy 24 de diciembre,  cuento esta historia, contenta de saberme arropada por la mano bondadosa de mi nuevo tatarabuelo.

POSDATA DESDE GUANAJUATO: Ayer por la tarde pasé frente al edificio, acá en Guanajuato, a donde llegó Benito Juárez, huyendo del fandango que había desatado don Ignacio Comonfort, precisamente en diciembre de 1857, cuando se dio cuenta de que no se podía gobernar con la constitución liberal a la que tantas ganas le habían echado los puros en el Congreso Constituyente. Y viene a cuento porque, disfrazado, Guillermo Prieto había escapado de la capital, siguiendo al nuevo presidente. Cuando llegó ante él, don Benito le hizo un regalito de Navidad: lo volvió a nombrar Ministro de Hacienda, chamba que le encantaba aunque lo hacía sufrir como animalito abandonado. Vaya Navidad tumultuosa la que debió haber sido aquella. Cenen rico.

Composición urbana con prócer liberal al fondo.

Anuncios

1 Response to “Regalos Navideños 1: ecos de Guillermo Prieto.”


  1. 1 Gabriel Jesús García
    diciembre 26, 2010 en 1:38 pm

    Mi estimada Bertha en tu artículo me entere que el escultor Ernesto Tamariz realizó la obra de un gran personaje del s. XIX: Guillermo Prieto en Av. Reforma enfrente del multitudinario y masivo centro de reunión y peregrinación que se ha vuelto la Iglesia de San Hipolito, del cual fue desplazado por San Judas, pero eso seguramente será motivo de otro texto.

    Lo que me interesa es que este escultor para nosotros es un personaje que también elaboró la escultura de José Vasconcelos en la calle de San Ildefonso, escultura enorme pero que ha sufrido los embates de la ignorancia, el olvido, la mala restauración y colocación; y que hoy después de las fiesta del 2010 volvió a recuperar su esplendor. Lo importante es que siempre aprendo algo en tu blog.
    Saludos


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


En todo el Reino

diciembre 2010
L M X J V S D
« Nov   Ene »
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  

Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

Únete a otros 6.470 seguidores

Y EN EL VÉRTIGO DE TWITTER…

Aquí se habla de:

Para tener a mano

"Hidalgo la historia jamás contada" Adolfo López Mateos Agustín de Iturbide Alejandro Giacomán Ana de la Reguera Antonio Serrano Bertha Hernández Bicentenario del Inicio de la Independencia Biografía de Ignacio Manuel Altamirano Centenario de la Decena Trágica Centenario del Inicio de la Revolución Cine mexicano Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos conmemoraciones cívicas Conmemoraciones del año 2010 conmemoraciones históricas conmemoración del 20 de noviembre conmemoración de la batalla del 5 de mayo cráneo de Miguel Hidalgo cultura funeraria mexicana del siglo XIX Daniel Giménez Cacho Decena Trágica Demián Bichir desfile conmemorativo del 20 de noviembre Día de Muertos en México embalsamamiento de cadáveres Federico Gamboa Francisco I. Madero Francisco Zarco Fuertes de Loreto y Guadalupe Gabriel García Márquez Guillermo Prieto Historias de periodistas mexicanos homenaje a los restos de los caudillos de la independencia Ignacio Allende Ignacio Manuel Altamirano Ignacio Zaragoza Jacobo Dalevuelta Joaquín D. Casasús Josefina Zoraida Vázquez José Emilio Pacheco Laura Méndez de Cuenca Leona Vicario Libros Bertha Hernández G. libros de texto gratuitos Manuel Acuña Martín Luis Guzmán Maximiliano de Habsburgo Miguel Hidalgo Miguel Hidalgo y Costilla Monedas conmemorativas Muerte de Ignacio Manuel Altamirano México Conmemoraciones del Bicentenario Palacio Nacional Panteón del Campo Florido Panteón de San Fernando Pelicula El Infierno Peliculas del Bicentenario México 2010 Película "Héroes Verdaderos" Película Hidalgo la Historia Jamás Contada Películas Bicentenarias Películas del Bicentenario México películas históricas Películas sobre Miguel Hidalgo Pepe Fonseca Personajes en monedas de 5 pesos conmemorativas Poetas mexicanos del siglo XIX Reportero Gabriel García Márquez Restos de José María Morelos restos de los caudillos de la Independencia Restos humanos de personajes célebres Rosario de la Peña y Llerena Terremoto de 1985 en la Ciudad de México traslado de los restos de los caudillos de la independencia en 1823 Zócalo de la Ciudad de México

A %d blogueros les gusta esto: